Serie- Vida cotidiana de una escritora #6: El efecto de la causa

#escribo, #vidacotidianadeunaescritora, Artículos/Articles, de la vida

Causalidad,” dijo el diácono en su charla el sábado. Las cosas que te rodean están allí por causalidad.

Miro mi escritorio donde descansan mis instrumentos de trabajo y creación. Justo a mi derecha hay una réplica del crucificado en su madero sobre unas escalinatas de tres escalones. A sus pies hay un pequeño papel confeccionado por las manos del segundo amor de mis entrañas y a lápiz las palabras “mamá te amo”. A la izquierda de este, un recordatorio de fe de santa Teresa de Jesús: “Quien a Dios tiene nada le falta. Sólo Dios basta“.

Entonces, las observo anhelante por conocer el por qué de su existencia allí en mi escritorio. Este, que según el diácono, estaba allí en ese lugar por lo que decidí ser. Soy escritora y, por tal, mi escritorio es el efecto de la causa.

El pequeño papel estigmatizado a lápiz con palabras de amor, es la causa de un amor filiomaternal que evoca en cada mirar una sonrisa, un intenso y puro sentimiento. Un recordatorio que estoy por él, por ella. Soy su causalidad y ellos la mía.

dsc_1656.jpgLa memoria me habla de ese momento en que arranqué de la casa de mi madre ese crucifijo y le llevé a morar en la mía. No hubo pedidos de permiso, sino una acción sin remordimientos. Era mío desde el primer día que posé mis ojos en él. ¡Mío! Del hecho no hay duda, y yo le guardo con recelo en el lugar que más habito: mi escritorio. Le respondo a la voz del diácono en mi subconciente, “Porque creo, le amo”. Porque me caigo una y otra vez en un mar de incetidumbre en mi vida de escritora, de madre, de esposa, de hija, de amiga, de espiritualidad. Le necesito. Batallo diariamente mientras me levanto de la caída para que sólo Él baste y no me hunda en lo incierto.

Respiro al secar mis lágrimas. Estoy aquí, esas cosas están aquí, mi esposo y mis hijos están aquí, mis amistades están aquí, mis familiares están aquí, no por la rutina ni un desliz ni por casualidad de la vida, sino porque soy y somos el efecto de la causa de su amor.

Nos leemos pronto,

A.R. Román

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Enrique Jiménez IV, “Testimonium” / Jonatán Cuevas, “Amor”

Artículos/Articles

Testimonium  
Por Enrique Jiménez IV

En la penumbra caminaba  en la acera de la arteria de la ciudad.
Con la cabeza pesada de pensamientos punzantes dejando  un trauma. 
Las lágrimas caían de mis mejillas retumbando en el suelo como meteoritos.
Pena dolida que daña todo el endocardio.
Agrietando en la profundidad de mi corazón, sumergiéndolo en la soledad de un leproso.
La presión del peso me hierve la piel y todo es doloroso.
A través de tu sacrificado, lanzo mi voz quebrantada al viento para invocarte.
En la noche horcante.
Solo quisiera mirar a los ojos abismales y enredarme en la lluvia de sus obscuros tesoros.
De su mundo absorberé lo prohibido.
Pido que mis labios sedientos prueben  sus escritos malditos.
Bailaré con su sombra de humo negro penetrando sus secretos en mi piel.
Con las palmas de mis manos me saciaré de cicatrices translucientes.
En el valle de la muerte exiliare el conocimiento de mi boca para todo aquel que sea digno de recibir tu poder contundente.
Sola Fides
Sola Scriptura
Sola Tenebrae.
Te imploro su presencia.
Le amaré y temeré cómo será para ti, más el doble este sentimiento con ansias.
Bendice mi pedido, que seré la voz de alarma del mundo que se esconde entre las sombras de lo oculto.
Encadenaré mi corazón para que la bondad  sea mi condena eterna.
Te reconoceré, no como saeta, sino como bala plateada que cuando corta el aire suspira con tu nombre.
Sola Fides
Sola Scriptura
Sola Tenebrae.
Et dabo tibi thesauros absconditos et arcana secretorum ut scias quia ego Dominus qui voco nomen tuum Deus Israhel

©Enrique Jiménez IV. Todos los derechos reservados.


Enrique Jiménez IV

El trabajo de Enrique Jiménez IV está cargado de imágenes impresionantes, cual si se tratase de una secuencia de fotos. Dichas imágenes muestran de forma abierta y sin censuras, la parte más oscura del alma. Y es que en sus propias palabras: “La poesía debe ser una celebración del ser humano en una forma integral”, incluso revelando lo más escondido de la psiquis. De esta manera, toma el movimiento romántico del Medioevo y lo combina con la cultura popular moderna, dándole forma en un lenguaje sencillo, a una celebración del ser humano muy peculiar. Dicha celebración en los versos de Jiménez, se convierte en un carnaval gótico profundamente influenciado por escritores como Edgar Allan Poe, Pedro Mata, Francois Ayel Sampellegrini y Horacio Silvestre Quiroga Forteza en donde el dolor, la muerte e incluso el humor negro, se convierten en sus temas principales. 

Puedes conectarte con Enrique Jiménez a través de su página en Facebook. También a través del grupo en el que participa el Colectivo de Poetas |Entre Líneas|.

 


 

Amor
Por Jonatán Cuevas

Ya llevas quince días,
siete horas y tres minutos.
En que estas en coma
y éste cuarto huele a luto.
Conectada a una maquina
que es la que te da vida
y mis ojos conectados
siento que son los que te la quitan.
Ya no vale derramar una lágrima, querida,
ya he llorado tanto y no sanas, no te alivias.
Lo que vale es actuar,
los milagros son cosa divina.
Ya me cansé de esto, de verte ahí tendida.
De sentirme como inútil,
ver como se escapa tu vida.
Y ahora adiós te digo, porque estas dormida.
Me dirás que soy cobarde,
preguntarás porque me fui.
Que al verte ahí tirada aproveche para salir.
Aquí tu explicación, espero me entiendas,
que para bien lo hice por ti.
Tu corazón ya era débil,
pocas horas ya quedaban;
tu familia se negó a donar sangre
toda la donada fue mía.
Mientras yo perdía vida
sentía que te la daba,
pero con un riesgo de morir
los dos en el intento.
Firmé mi desahucio,
doné mi corazón
para que en el acto
hicieran la transfusión.
No fue fácil convencer a los doctores,
abogados y al mundo entero.
Quizás reciba un castigo por suicidio,
tal vez, yo no lo sé.
Pero si tú sales con vida
y lees esto, yo diré… Amén.
No llores, no gastes por mí tus lágrimas;
qué mi corazón es fuerte
y hará fuerte tu alma.
Recuerda que te amo
y el amor me impulsó hacerte este regalo,
entiéndelo mi amor, TE AMO.

©Jonatán Cuevas.  Todos los derechos reservados.


Jonatán Cuevas

Joe Cuevas, como le conocen entre su círculo de amigos, comenzó como escritor y compositor a los 16 años cuando su familia atravesaba por una situación difícil. Su interés por la música le lleva a entonar melodías que se convirtieron en líricas para el género del rap. Sus letras son temas sociales y verídicos, pues a través de ellas desea llegar a los corazones de las personas y tratar de aportar algo positivo en ellas. “Es Dios quien me ha dado la fuerza y lógica para escribir cosas buenas y tratar de ser mejor persona”. En estos momentos este joven de veinticinco años estudia contabilidad y trabaja en su negocio de comida mexicana.

A través de su perfil en Facebook te puedes poner en contacto con Jonatán Cuevas y leer más de su poesía.



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Te Amo

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Te amo

Dos palabras perdidas en la oscuridad nocturna al pernoctar.
Susurradas al oído en un enlace de amor.
Entrelazadas en el carmesí carnoso de nuestras fauces.
Dos palabras que son catalíticos de la lumbre de tu epidermis.
Voces rítmicas que tún tunean en mi pecho.
Caminantes errantes a tu lado.
Feromonas que perfuman tu anatomía.
Dos palabras conjugadas por nuestras bocas.
Transcendentes, perpetuas, perennes.
El nudo de nuestro existir.

Este poema fue parte de la Gira Virtual de la novela El Valle de la Inspirción

Te amo

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Te AmoDos palabras perdidas en la oscuridad nocturna al pernoctar.

Susurradas al oído en un enlace de amor.

Entrelazadas en el carmesí carnoso de nuestras fauces.

Dos palabras que son catalíticos de la lumbre de tu epidermis.

Voces rítmicas que tun tunean en mi pecho.

Caminantes errantes a tu lado. Feromonas que perfuman tu anatomía.

Dos palabras conjugadas por nuestras bocas.

Transcendentes, perpetuas, perennes.

El nudo de nuestro existir.

El beso de una cruz

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Tu dulce beso despertó

En mi la posibilidad de tenerte.

De ahogarte con mis besos.

Posando mis ojos en ti,

Mi corazón se conforma.

Se tranquilizan mis hormonas.

¡Despierta de este sueño! ¡Despierta!

¡Oh, cuánto deseo poseer tus labios!

¿Cuál será mi cruel destino?

Pues tenerte no puedo,

Y si te tengo…

Me arroparán las llamas del infierno.

¡Cruel amor!

Desgarras mi corazón

Trayendo a mi vida un imposible.

Es una cruz que clava mi espíritu.

Más tus palabras son aliento

De vida para mi alma en perdición.

Mi inmadurez de amarte

Es el pecado más grande,

En la obsesión de este amor.