swept away

Wednesday, January 13, 2021

There is much to do. The “white” floor is adorned everywhere by black specks. an unknown type of dust, or something similar. A few days back the broom swept them away, the mop erased their trace. But they are back.

Black against white.

Taunting. Being there.

A reminder of what needs to be done. A responsibility. There is much to be done. Yes! So much that for just a speck of time it could be ignored.

Instead a different type of black against “white” lures me. Calls me.

They are needed. Desired. They are a responsibility to myself, one that must be consumed in a fraction of time stolen from the much things to do.

I seat down, open the book and sweep away the words erasing the thoughts of the things to do and enjoy the stolen moment from the day to day responsibilities.

Alexandra


Si tan solo

Martes, 12 de enero 2021

Un granito simple, dorado, casi cuadrado sobre el plato. Un sobreviviente del moreno líquido matutino donde sus pares han dado su dulzura para anular lo amargo. Le miro. En mi mente no hay pensamientos, está en blanco como la superficie que le carga, le protege por ahora.

Las palabras salen a cuenta gotas. Se hacen difíciles en esta mañana soleada y fresca inundada, no por el acostumbrado cantar de las cotorras, sino por el insoportable y exagerado sonido de las líricas urbanas que laten en la atmósfera con su repetitivo ritmo. Cargan mi mente las voces que se comen la hermosura del silencio mañanero. Ahogan mi voz, casi no la escucho. Mi atención navega a esas voces que suenan como eco en las montañas.

No me agradan mañanas como estas luego de una larga noche en vela. Me agobian. Deseo escuchar la voz de mi escritora y perderme en ella. En el silencio que trae serenidad, escape. Que me seducen. Las necesito, pero estoy exhausta.

Un lugar soñado para escapar es el anhelo que despierta entre el ensordecedor ritmo. Una visión vagabunda. Campos, árboles alrededor, verdor donde descansa la vista. Inhalo.

Si tan solo.


Un día a la vez

Lunes, 11 de enero de 2021

Un cambio he decidido realizar en lo que debió ser mis páginas matutinas y se transformaron en un desahogo, en planes realizados y otros abandonados, en una abertura del alma que a veces agradece.

¿Qué realizaré o llegaré a alcanzar en esta vida como escritora?, aún no lo sé o identifico. Sé lo que quiero, pero a veces no veo o creo el camino para llegar a él. A veces pienso que voy a su lado, pero no en él.

La escuela está por comenzar. El miércoles para ser precisa. La rutina va a cambiar, a escurrirse nuevamente en mi vida. Atípica, incierta, distinta. Impregnada de dejadez, no, de un lapso de vida. Sí, aún se vive, pero no se vive. Es una sobrevivencia entre una estructura de cemento que trae una seguridad entre comillas. En ella se vive, algo, pero se vive. Se vive en dejadez.

Desahogo, casi. Se coló entre las palabras que iba a liberar para proclamar un cambio en mis palabras matutinas. Y entre este desahogo llega la idea de compartirlas en mi blog. ¿Por qué no?

De vez en cuando; de cuando en vez. No está de más darlas al mundo y que vean quién eres, cómo eres, qué deseas, qué no deseas. Abrirte y darte. Desahogarte.

¡No! Esto no era lo que iba a realizar cuando decidí escribir estas palabras esta media mañana acompañada por flores que servirán de experimento para la feria científica —una pena, son hermosas— y el lejano y hermoso cántico de las verdes cotorritas que han hecho del gigante flamboyán su hogar.

Vine a escribir un plan que transmutó en otro, pero que voy a realizar agarrado de la mano de ese que surgió entre la caricia del bolígrafo y el papel.

¿Cuál es ese plan?, me pregunto para no olvidar. El escribir algo corto de un insiginificante suceso ocurrido entre mi despertar, el café de la mañana, las oraciones —sí, rezo para alimentar mi alma and I suck at it— y las letras. Narrarlo como un suceso literario para crecer como narradora. Un ejercicio que nutra mi creatividad a través de mi cotidianidad.

No prometo que esto será algo diario. No soy buena en compartir mis frustraciones, ni mi estado de ánimo, ni mis sentimientos, aunque ya mi esposo los conoce y, sin preguntar, hace lo posible para alegrarme. No, no prometo nada para no desepcionar. Un día a la vez, así lo tomaré y con lo que venga. Un día a la vez a sabiendas que algunos escritos serán interesantes y otros un intento.

Alexandra


Con la casa me desquito

Este post fue originalmente publicado el 19 de mayo de 2010 y actualizado el 2 de diciembre de 2020. Lo traigo para compartir contigo un proceso que de vez en cuando realizo cuando no fluye la creatividad. Así que disfruta de este “oldie” de hace diez años atrás. No olvides compartir conmigo que haces para hacer fluir tu creatividad.

Me desquito con la casa

Mi línea de ideas muchas veces se ve afectada por la ausencia de una palabra que me elude. Pienso que son las musas que lo hacen a propósito, que se mantienen en silencio para atormentarme y retar mi paciencia. Muchas veces lo logran y cuando eso ocurre, me desquito con la casa. ¡Sí, con mi casa! Como no desean trabajar conmigo, me retiro y comienzo a realizar los proyectos que tengo pendientes en el hogar a causa de la escritura.

Sigue leyendo


El Encierro

Me levanto tarde para que los días se me hagan cortos. Mas a veces se hacen eternos. Otros tienen la sensación de que son el clon de uno vivido no sé hace cuanto. Desde el 15 de marzo de 2020, luego de recoger los libros en el colegio de mi hijo durante la noche, no he salido de casa. Bueno, lo más lejos que he llegado es al zafacón y al buzón frente a mi hogar. La vida cotidiana a cambiado drásticamente. La rutina ha mutado. Hay tiempo de sobra, de más, pero me sigo levantando tarde para que el tiempo se gaste y no haya para pensar en lo que estaría haciendo en esos momentos bajo una situación normal.

Se vive como en una distopia, de esas que parece han pasado de la fantasía a la realidad. Resuenan en los tweets de personas que han encontrado similitudes aquí y allá con obras literarias. Al parecer estas son oráculos que algunos han pasado por alto y que otros esperaban pacientes se cumpliesen sus profecías.

Como escritora observo lo que a mi alrededor ocurre a través del lente tecnológico que me permite ver el mundo de afuera. Veo a través de otros ojos. Es la oportunidad perfecta para crear historias fantásticas. Ensayos que cuenten el momento histórico que se vive en cuero y carne. La distopia. La realidad. La corrupción. El caos mental. Las estadísticas humanas. La ignorancia. La arrogancia. La libertad. La vida. Los heroes. La muerte. ¡Hay tela por donde cortar!

No he escrito nada sobre estos momentos. Nada. Como madre he ayudado a mi hijo a escribir sobre el tema. Le he ayudado a analizar la situación para que la capture en sus ensayos. Mas como escritora me he negado añadirlo en mi escritura, porque se ha apoderado de mi vida, de la vida de mi familia, de la de mis amigos, la de mi madre y madrina, la de los desconocidos. Se ha apoderado de las letras de cientos de escritores.

Sí, y mientras escribo estas palabras me doy cuenta que ya se adentró en mi escritura. Era cuestión de tiempo. Iba a llegar. Está en todas partes como un ente omnipresente. Me reinventa para ser otra en un mundo que muta a su toque invisible. Reinventarse, es el lema campante de esta era. Cambiamos bajo el toque obligatorio y dictador para sobrevivir de una manera solo vivida a través de la literatura y plasmada en los libros de historia de un pasado que se hace eco en este presente.

Me pregunto si peco al rechazar escribir de estos tiempos. Como escritora tengo una responsabilidad de capturar en las palabras lo que se vive. Pero duelen al pensarlas, duelen al sentirlas, duelen al escribirlas. Me repito que no hay necesidad de tantas en el mundo cuando el mundo entero las vive. Soy escritora y debo plasmarlas, me repito mientras se me hace un taco en la garganta.

Un mes y no se cuántos días después de este encierro, he decido es tiempo de escribir. De liberarme del yugo del omnipresente. Dejar que mi voz y mi sentir sean leídos. Heme aquí, incluyendo mis letras para las páginas de la historia como la escritora que se negó hacerlo en un principio. Para salir de este encierro de la página en blanco.