Serie- Vida Cotidiana de una Escritora #4: Donde vivo

En la urbana del Valle del Toa vivo, donde las raíces del manglar se enterraban. Un lugar delineado por líneas líquidas naturales y artificiales, y, pues claro, Cochino. Donde a los pies de la decrépita Candelaria yacen los negros y los blancos hacendados. Donde hay una locomotora inmóvil latigada por el olvido del presente y el recuerdo de un pasado azucarero ya inexistente. Donde una maquina extraterrestre azul celeste vigila en sequedad. En una de las cuatrillizas de la visión americana del urbanismo. En el Levitt del Valle del Toa vivo, “en donde la buena vida comienza”.

 

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El beso de una cruz

Tu dulce beso despertó

En mi la posibilidad de tenerte.

De ahogarte con mis besos.

Posando mis ojos en ti,

Mi corazón se conforma.

Se tranquilizan mis hormonas.

¡Despierta de este sueño! ¡Despierta!

¡Oh, cuánto deseo poseer tus labios!

¿Cuál será mi cruel destino?

Pues tenerte no puedo,

Y si te tengo…

Me arroparán las llamas del infierno.

¡Cruel amor!

Desgarras mi corazón

Trayendo a mi vida un imposible.

Es una cruz que clava mi espíritu.

Más tus palabras son aliento

De vida para mi alma en perdición.

Mi inmadurez de amarte

Es el pecado más grande,

En la obsesión de este amor.