Serie La vida cotidiana de una escritora: #1 La Rutina

 

Me cuesta levantarme por las mañanas. La alarma del despertador del celular sobre la mesa de noche, suena con su música sonora anunciando la hora de despertar. Sin embargo, mi dedo se posa sobre la pantalla dactilar justo sobre el botón rojo y le desliza hacia el lado contrario para enmudecerle. Como de costumbre, vuelvo a cerrar mis ojos hasta que minutos más tarde la habitación es alumbrada por completo. Mi esposo prendió la luz y de igual modo hace con la del cuarto del nene, quien se levanta con sábana en mano y se mete en mi cama. Papá termina de prepararse para ir a trabajar y llevar a la nena a la escuela. Ella se levanta a las 5:30 am y se prepara para su día escolar, para la hora que me despierto ya ha desayunado. ¡Qué bendición que mi hija sea independiente! Read More


De la vida cotidiana de una escritora

Durante la semana dedico las primeras horas de la mañana, luego de dejar al pequeño en la escuela y calentar la segunda taza de café -sí, solo tomo dos- para escribir. Son horas sagradas que valoro y me gusta estar a solas, aunque las gatas, Grace y Ruby, nunca están lejos. Sin embargo, hay días que deben ser pospuestas para el próximo día o tal vez, si tengo suerte, la noche.

Así ocurrió la pasada semana. El jueves debía ir al maxilofacial para que me quitaran los puntos. Me extrajeron los cuatro cordales y me recupero, aunque ya estoy abatida por las sopas. Había que hacer la compra y mi hija mayor salió temprano. Son eventos en la vida cotidiana que no podemos evitar y que son parte de nosotros.

El viernes los chicos no tuvieron clases, el silencio sería inexistente y la soledad brillaría por su ausencia. Sabía que no sería un día para dedicarme, aunque fuera unos minutos, a la escritura. Así que ya que tenía que estar en la cocina, a preparar esenciales para cuando cocine y confeccionar varios antojitos.

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Adobo de ajo con aceite de oliva, pimenta y sal. Lo uso para adobar mis carnes. Tomas tres cabezas de ajos, se pelan (mi cuñada me enseñó un truco y es sumergirlos en agua por varios minutos y se facilita el pelarlos). En el procesador de alimentos o licuadora los mueles con aceite de oliva, sal y pimienta. Lo guardo en envases de cristal.

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Sofrito. En la cocina puertorriqueña no puede faltar este esencial ingrediente. En Sazón Boricua receta Sofrito, puedes encontrar la receta.

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Sorullitos de maíz. A mi hijo le encantan con mayoketchup.
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Tiramisu. Mi antojito y ya que no pude prepararme para San Valentín por mi operación, hice varios para regalar.

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Mini cupcakes para la merienda del sábado del coro de mi hija.

La cocina fue mi oficina creativa durante casi todo el día del viernes. Así como mis horas matutinas durante la semana, fueron horas productivas que me permitirán añadir minutos adicionales para escribir en esta próxima semana . ¿Qué haces cuándo la vida te desvía de tu rutina?