Un minuto de silencio

Reconozco esa mirada en la que me perdí una vez. 
Extrañaba esa sonrisa cálida, 
sincera. 
Sobre mi alma ambas enviaron un maremoto de sensaciones 
que chocó tal ola en las piedras. 
Y mi alma recordó el antaño en el perfil de tu rostro, 
en la curvatura de tus labios,
en el palpitar acelerado de mi corazón,
en el escalofrío que se desplaza por mi piel
como corriente eléctrica.
Mi ser te recuerda.

Cierro mis ojos, necesito fuerzas.
¡Un minuto no es suficiente!
Regreso a tí.

Hoy le prohibí a mi garganta conjugar.
Le doy espacio al silencio que llena 
este espacio entre ambos y respiramos.
¡Oh, transmuta la conjugación!
Sé que lo ves, sé que lo percibes.
Late en mi cavidad toráxica.
Se precipita por el lagrimar.
Se escapa por la exhalación 
oxigenada apenas unos segundos atrás
en la profunda y necesaria inhalación 
que busca serenar mi alma impactada.

Inhalo el aire entre ambos.
Me dejo llevar por el momento. 
Lo saboreo.
¡Qué delicioso es contemplarte!
¡Qué delicioso es leerte en esa familiar mirada
en la que capturé momentos de mi vida!
Esa que me narra el porqué de tu estar.

¿Por qué has escogido mi silencio para estar?
Sí, lo sé. Tenemos un amor en común.
Un amor compartido.
Uno que trasciende las razones.
Uno que nos ofrece un diminuto instante
para estar,
para contemplar,
para sentir.

Regreso a ti emocionada, silente.
Ofrezco mis manos. 
Tomo las tuyas para que percibas este momento.
Un toque de agradecimiento por estar, por el apoyo.

La conjugación se escapa de tu garganta.
Me deleito en ellas.
¡Qué delicioso es escuchar de nuevo tu voz 
que vivía solo en la memoria!
Mi sonrisa te responde.

Me escurro y regreso.
Cierro mis ojos. 
Seco mis lágrimas e inhalo.

¡Un minuto es suficiente!

Alexandra

Todos los derechos reservados a Alexandra Román 2020

El Encierro

Me levanto tarde para que los días se me hagan cortos. Mas a veces se hacen eternos. Otros tienen la sensación de que son el clon de uno vivido no sé hace cuanto. Desde el 15 de marzo de 2020, luego de recoger los libros en el colegio de mi hijo durante la noche, no he salido de casa. Bueno, lo más lejos que he llegado es al zafacón y al buzón frente a mi hogar. La vida cotidiana a cambiado drásticamente. La rutina ha mutado. Hay tiempo de sobra, de más, pero me sigo levantando tarde para que el tiempo se gaste y no haya para pensar en lo que estaría haciendo en esos momentos bajo una situación normal.

Se vive como en una distopia, de esas que parece han pasado de la fantasía a la realidad. Resuenan en los tweets de personas que han encontrado similitudes aquí y allá con obras literarias. Al parecer estas son oráculos que algunos han pasado por alto y que otros esperaban pacientes se cumpliesen sus profecías.

Como escritora observo lo que a mi alrededor ocurre a través del lente tecnológico que me permite ver el mundo de afuera. Veo a través de otros ojos. Es la oportunidad perfecta para crear historias fantásticas. Ensayos que cuenten el momento histórico que se vive en cuero y carne. La distopia. La realidad. La corrupción. El caos mental. Las estadísticas humanas. La ignorancia. La arrogancia. La libertad. La vida. Los heroes. La muerte. ¡Hay tela por donde cortar!

No he escrito nada sobre estos momentos. Nada. Como madre he ayudado a mi hijo a escribir sobre el tema. Le he ayudado a analizar la situación para que la capture en sus ensayos. Mas como escritora me he negado añadirlo en mi escritura, porque se ha apoderado de mi vida, de la vida de mi familia, de la de mis amigos, la de mi madre y madrina, la de los desconocidos. Se ha apoderado de las letras de cientos de escritores.

Sí, y mientras escribo estas palabras me doy cuenta que ya se adentró en mi escritura. Era cuestión de tiempo. Iba a llegar. Está en todas partes como un ente omnipresente. Me reinventa para ser otra en un mundo que muta a su toque invisible. Reinventarse, es el lema campante de esta era. Cambiamos bajo el toque obligatorio y dictador para sobrevivir de una manera solo vivida a través de la literatura y plasmada en los libros de historia de un pasado que se hace eco en este presente.

Me pregunto si peco al rechazar escribir de estos tiempos. Como escritora tengo una responsabilidad de capturar en las palabras lo que se vive. Pero duelen al pensarlas, duelen al sentirlas, duelen al escribirlas. Me repito que no hay necesidad de tantas en el mundo cuando el mundo entero las vive. Soy escritora y debo plasmarlas, me repito mientras se me hace un taco en la garganta.

Un mes y no se cuántos días después de este encierro, he decido es tiempo de escribir. De liberarme del yugo del omnipresente. Dejar que mi voz y mi sentir sean leídos. Heme aquí, incluyendo mis letras para las páginas de la historia como la escritora que se negó hacerlo en un principio. Para salir de este encierro de la página en blanco.

Una bendición, una cita

img_20190807_111956_566503466152932207489.jpg “Que mi amor te acompañe en los momentos de soledad y mi sabiduría te sirva para enfrentar los arduos.”  —Imugaru, Obsesión de Ascensión Divina

Con estas palabras de amor y consuelo, Imugaru, abuela de Narigua protagonista de Obsesión, le da su bendición. Ella conoce su corazón y por lo que está pasando y por tal una bendición que le inspire y le recuerde que su amor está siempre con él. 

Imugaru es una combinación de dos personas. Una está presente en mi vida y la otra no. Es una kahali fuerte, de toque sabio y amorosa. Mi abuela Pastora del Carmen Santiago Ortiz sirvió para desarrollar este personaje que llevo atado a mi corazón. Ella ya no está con nosotros, pero su amor siempre nos acompaña. Fue quien me enseñó a leer y dirigió mis pasos al lado de mi madre. Vivimos en su casa por muchos años y abuela siempre tenía una sonrisa en su rostro, una historia que contar. Escribir a Imugaru fue como estar al lado de mi abuela en ciertos momentos cuando pensaba cómo ella actuaría o diría en una situación en particular. 

Los personajes nacen a veces de una persona o varias. Para Imugaru deseaba que ella fuese ese toque maternal que necesitaba la historia. Una líder amada, una abuela que dirige y consiente. Pienso que en una historia de aventura y drama, siempre se necesita un toque como este que trae Imugaru a Obsesión

Conoce más de Imugaru en Obsesión, la primera entrega de la trilogía Ascensión Divina. Obsesión la puedes conseguir en formato Ebook a través de Amazon. 

Un abrazo, mis amores

Alexandra

 

Ebook Gratis

Saludos,

Con todo lo que está ocurriendo en mi país, Puerto Rico, a causa de la corrupción en nuestro gobierno, la salida del gobernador luego de dos semanas de manifestaciones hechas por el pueblo que le exigió su renuncia, y la llegada de un nuevo gobernador desde el día de ayer que tal vez se tenga que ir el próximo miércoles. Se me olvidó compartir con ustedes que El Valle de la Inspiración estará hasta el día de mañana domingo disponible en Ebook de manera gratuita. ¡Sí, así como lo lees! Te estoy dando el Ebook gratis pValle Inspiracionor estos días. Tienes hasta mañana para aprovecharte de este especial y, por supuesto, compartelo con tus amigos y familiares para que ellos también tengan la 

oportunidad de leer El Valle de la Inspiración.

¿De qué se trata El Valle de la Inspiración? El Valle de la Inspiración nos narra la aventura de Nailah, una joven escritora que ha perdido la fuente de su creatividad. El reciente hallazgo de una tumba en el Valle de las Reinas le devuelve la esperanza a Nailah. En ella se cuenta que en la tierra de los faraones existe un lugar conocido como la cuna de la inspiración y que es el dominio del dios Tot. Acompañada por su mejor amiga y una egiptóloga, y armada con el símbolo sagrado, Nailah viaja a Egipto para hallar el Valle de la Inspiración. Antes, debe encontrar a los feligreses de la antigua religión egipcia, quienes han permanecido ocultos por siglos, y los únicos que la pueden llevar a su destino.

Cuando la leas, deja una reseña del libro en Amazon, te lo agradeceré 

Book Cover Obsesion

desde el fondo del alma. No te olvides que también está disponible en formato Ebook mi nueva novela Obsesión, la primera entrega de la trilogía Ascensión Divina.

¡Qué tengan buenas lecturas y un día lleno de aventuras a través de las letras! Un abrazo, mis amores, y gracias por tu tiempo y apoyo.

Alexandra

 

Estimular la Creatividad a través de los sentidos: la audición

Usamos nuestros sentidos todos los días, pero no tomamos el tiempo para obtener más de ellos. 

Tenemos que recordar que la descripción de un lugar, un sabor, un olor, un sonido, una sensación es muy importante en la narración para que el lector se crea que esta allí en ese lugar degustando esa comida, que escucha la música… Esto nos ayuda grandemente a traer a la vida los personajes de nuestras historias, la descripción del ambiente que les rodea, el olor de un perfume o la comida…

¿Cómo podemos lograr estimular nuestros sentidos? Fácil, con ejercicios de practica sencillos que te obliguen a poner tu memoria, que lo tiene todo guardado en tu cerebro, a trabajar y ha realizar descripciones de lo que escucha, ve, siente o toca, huele, y saborea. De esta manera cuando llegue ese momento de una descripción en particular en tu narración, fluirá con facilidad y no te encontrarás en la búsqueda de las palabras acertadas para traer a la vida la descripción.

Hoy empezaremos con la audición.


La audición

audición

“La discriminación auditiva: se relaciona con la habilidad para reconocer, diferenciar, sintetizar y recordar sonidos.

Es susceptible de desarrollo mediante el ejercicio y la práctica.

Nuestros oídos juegan un papel principal en la estimulación del cerebro. El Dr. Alfred A. Tomatis afirma que escuchar, no oír, es la función primaria del oído. Oír es un proceso pasivo, escuchar es un proceso activo que requiere un uso adecuado del oído. Escuchar es tanto la habilidad de captar información.”

Texto extraído del documento “Despertando sensaciones”, del Grupo de trabajo del C.P. de Educación Especial nº 1 de Valladolid.

Estamos  rodeados por ruidos y diferentes sonidos diariamente, estos se convierten en algo natural en nuestras vidas. Sabemos que un carro se acerca al cruzar la calle, porque estamos acostumbrados a ese sonido. Se nos hace fácil reconocer las olas del mar y diferenciarlas de las corrientes del río. Respirar profundo cuando la brisa suave hace que las hojas de los árboles dancen elegantemente.

Podemos reconocer cientos de sonidos, diferenciarlos, pero ¿qué sentimientos traen a nosotros estos sonidos? ¿Cómo somos capaces de hacerlos transcender del mundo real y captarlos en el papel? Muchas veces no podemos, se nos hace difícil describirlos y debemos hacer una pausa en nuestra escritura para volver a conectarnos con nuestros sentidos para poder escuchar, relacionar y realizar una descripción.

La cita arriba nos hablaba que escuchar es estimular el cerebro, y eso es algo que debemos realizar a la hora de ponernos a crear. Como escuchar es la habilidad de captar la información y filtrarla, eso es lo que vamos a hacer.  Vayamos a escuchar los sonidos a nuestro alrededor y a capturarlos. Por ejemplo, que sentimientos nacen en nosotros, las ideas, los recuerdos que emergen en nuestra mente al escucharlos. Los sonidos también traen con ellos historias ocultas


Escuchemos

Ejercicio de la audición

Def descripción
Definición de “Dime que ves

Para realizar este ejercicio vas a escoger un lugar para estar. Ya sea el patio de tu casa, enun parque, frente a la playa. Escoge un lugar que se escuchen los menos sonidos posibles. Donde no haya mucho tráfico, una multitud de personas. No vas a oír, vas a escuchar atentamente los sonidos a tu alrededor. Te vas a concentrar en un solo sonido. Lo internalizas por varios minutos y luego escribes o dibujas. Recuerda, describe el sonido, qué sentimientos nacen en ti a causa del sonido, a qué te recuerda, una memoria… Haz esto de 5 a 10 minutos. Repíte el ejercicio 3 o 4 veces en la semana y ve aumentando el tiempo o como te sientas mas a gusto lo puedes dejar en 10 minutos. Cuando lo repitas, cambia de lugar, de ambiente para que descubras y describas nuevos sonidos. Lo importante es que te des la oportunidad de estimular la creatividad al escuchar. Ahora ve y diviértete, date amor. 

Al terminar, guarda lo que escribiste y léelo con calma al otro día. Disfruta lo que escribiste. Pregúntate si la descripción que hiciste te hace recordar el sonido. ¿Que mejorarías de esa descripción? Juega con las palabras y déjate llevar por ese primer escrito y reescribe.


Cualquier pregunta o duda, envíame un mensaje. Estoy aquí para ayudar. Ah! No tienes que compartir lo que escribiste. Pero si deseas compartir fotos de ti realizando tu actividad, no olvides utilizar el #estimulalacreatividad y me pones un tag en instagram. Me encantaría verlos. Anima a otros a hacer estos ejercicios que, son sencillos, pero enriquecedores y con la práctica continua verás los resultados. Hay que ser consistentes y practicar para crecer. Nos vemos, un abrazo.

Las raíces borincanas

“Muchos ventarrones soplaron sobre la tierra pa´ aquel entonce… La gente no tuvo defensa… Los ríos se alborotaron, arropando las vegas y llevándose las casas. ¡…entró barriéndolo todo como enemigo malo!” Temporal, Edwin Figueroa.

 

Realizabamos labores humanitarias para las víctimas del huracán Irma en las islas hermanas caribeñas y dimos refugio a cientos de ellos cuando nos anunciaron que su venida era inminente. Nos detuvimos para prepararnos con la esperanza que diera un girazón inesperado y no nos partiera por la mitad, porque ese temporal era un monstruo grande de pisada funesta. Fue así, que nosotros, quienes no fuimos indiferentes al dolor ajeno, comenzamos a caminar por el mismo arduo trecho que aquellos a los que le dimos la mano. El temporal, antes y después de pisar tierra, volteó patas arriba nuestro mundo isleño con un fuerte soplido como ese del lobo del cuento de los cerditos.

Al emerger de la seguridad de nuestros hogares y del refugio, admiramos un paisaje donde las tonalidades verdes que engalanaban nuestras montañas y bosques se tornaron marrón creando una poderosa imagen de devastación que ha sido comparada con una bomba atómica y que rasgó el alma sembrando el dolor en él. La Isla del Encanto perdió momentáneamente el toque de hermosura que le distingue. El huracán María se lo arrancó al pasar de este a norte por su rica y hermosa geografía. Se impuso en nuestra historia para que recordemos estos días que iniciaron el 20 de septiembre de 2017, como la Época de María. Esa donde al boricua le sacudieron en sus cimientos y a la cual se referirán los historiadores puertorriqueños como antes y después de María.

Los árboles caídos por todo nuestro archipiélago, una constante y desgarradora escena, un recordatorio de la fuerza que cargaba consigo el potente temporal y el comienzo de una vida con lo inimaginable, exponían su complejo sistema de tensas raíces entrelazadas siendo algunas delgadas y hasta casi delicadas, otras fuertes y robustas. Al mirarles nos reconocimos en ellas y el dolor se apiñó entre cuero y carne. El dolor de ver a una patria devastada, arrasada en todo su contorno.

Entre el suspiro y la lágrima, cientos de miradas se posaron sobre la isla en necesidad. La diáspora se hacía eco de nuestro sufrimiento allá al otro lado del charco oceánico, ahogados por la incertidumbre de no saber de sus seres queridos. Las imágenes televisivas y las redes sociales compartieron nuestra tribulación ante el derrumbe de las comunicaciones locales. Ellos no fueron indiferentes a nuestro dolor que les conmovió y se movilizaron a ayudar, a dar de sí según sus talentos. Mas en Borinquen, a la espera de la llegada de las ayudas locales e internacionales, en plena devastación del archipiélago, allí donde en muchas de sus áreas las personas estaban incomunicadas, sedientas, hambrientas y en dolor por la pérdida; muchos puertorriqueños no se doblegaron ante la adversidad. “Nos dejamos de contemplaciones y le metimos mano a la desgracia” narra Edwin Figueroa en su cuento Temporal. Así mismo fue que se despertó un pueblo dormido para darse a los demás; un pueblo que no se queda ahogado en su dolor, sino que en su dolor sale de la vivencia de lo inimaginable, a sabiendas que es afortunado de estar vivo en ese momento, a ayudar a su prójimo; que en su pena toma su machete para cortar el árbol caído y removerlo de la carretera o del techo del vecino; que cruza la inundación para ayudar a su familia y al desconocido poniendo en riesgo su vida y hasta darla; que en su pérdida da de lo poco que tiene al que no tiene; que pasa horas bajo el candente sol o bajo la lluvia en filas kilométricas con la esperanza que cuando le toque el turno no se haya acabado el hielo o la gasolina, todo por el bienestar de su familia a sabiendas que mañana tiene que hacer otra; que sin energía eléctrica se tira a la calle a trabajar para ganarse el pan nuestro de cada día y mover la economía de un país en bancarrota y subyugado por el colono bajo la Ley Jones y la Junta; que se queja y luego se traga las palabras porque se acuerda de los cientos de boricuas en la montaña racionando el alimento y el agua para que de sin saber si tendrá mañana.

De norte a sur, de este a oeste, al cruzar el gran charco oceánico hogar de la diáspora, nos azotaron con fuerza, pero no nos tumbaron. Nos acostamos cada noche a descansar y nos levantamos cada madrugada a hacer andar a nuestro país un día a la vez. Nos levantamos para fortalecer esas raíces que aún están agarradas al suelo borincano y que al árbol caído, que no ha sido removido, hace reverdecer. Nos levantamos por esa generación futura de boricuas que fueron obligados a vivir ésta dura situación, que nos observan diariamente y aprenden por el buen ejemplo que es la mejor prédica.

Las futuras raíces borincanas que el temporal azotó, serán transformadas a unas robustas y de mejor sepa con una visión diferente para su país. Porque en su infancia o juventud lo perdieron todo en un abrir y cerrar de ojos y fueron cohibidos de necesidades básicas. Aprendieron a duras a lavar ropa a mano, a cocinar en leña, a que las noches oscuras son para estar en familia jugando dominó o barajas, a bañarse bajo la lluvia o en el manantial,  a vivir un día a la vez dando gracias por lo que se tiene. Cuando en su adultez sus hijos les pidan que les cuenten sobre la “Época del huracán María”, sonreirán y dirán con el pecho hinchao las palabras de San Pablo a los Filipenses que en esa época aprendieron a “vivir en pobreza y abundancia” y por tal, están entrenados “para todo y en todo: en la hartura y el hambre, la abundancia y la privación”.

El huracán María dejó nuestras raíces al aire. El mundo es testigo que somos gente buena y brava. Fortaleceremos las aún segmentadas al suelo, que a penas semanas luego de su paso, comenzaban a engalanar de verde a nuestro archipiélago advirtiendo al que duda, sirviendo de esperanza al que desfallece, que como el gallo damos la pelea y como el toro embestimos la crisis para construir un mejor Borinquen.

Serie- Vida cotidiana de una escritora #3: Apagón

Un día anormal, fue ese del apagón en Puerto Rico el 21 de septiembre de 2016 que dio comienzo como a eso de las 2:30 p.m. y se extendió hasta el 23 para muchos, pues para otros fue aún más largo. Algunos le vieron como un evento de sobrevivencia al no experimentar un apagón igual desde los años de la última gran tormenta por ausencia de la visita de una por esta parte del Caribe o por ser de generaciones de este siglo. Últimamente, las tormentas se desvían de manera fantástica y no tocan tierra borinqueña.

La noche deslumbró a muchos con un espectáculo de estrellas y una sinfonía orquestal de coquíes. Sin embargo, no tuve esa suerte. La contaminación lumínica aún estaba presente. Vivo justo detrás de un restaurante de cómida rápida y a su lado hay una gasolinera y ambas tienen plantas. Así que mi noche fue iluminada por las luces de los postes de luz del restaurante y la de sus visitantes. Solo en el patio se observaron varias estrellas que su intensidad era mayor a la artificial y mi orquesta era una percusión de sonidos de motor y planta eléctrica.

Sin embargo, a pesar de la falta de energía eléctrica que nos obligó a estar en una situación inesperada, se vivió con tranquilidad y paz. Dejamos, por lo menos en el caso de mi familia y allegados, que la situación corriera su curso a pesar del calor y la salida de la rutina diaria a la que estamos acostumbrados. ¿Nos hacía falta? Sí, porque la situación nos forzó a detenernos en el tiempo y dejar de luchar en su contra y correr con este, a pensar no solo en nosotros, sino en el prójimo. Nos forzó a estar más tiempo del regular juntos. A darnos cuenta que a pesar de la situación que nos privó de ciertas comodidades que disfrutamos diariamente, tenemos mucho más y no nos faltó nada. Una lección que mis hijos aprendieron por experiencia, que no es lo mismo que enseñarla a través de la palabra. Un momento que pasó, se recuerda y espero no se olvide y que sea uno de enseñanza para agradecer todas las bendiciones que se tienen. Qué la vida trae consigo momentos difíciles, pero todo en la vida tiene arreglo con paciencia, amor y perseverancia.

Estimular la Creatividad a través de los Sentidos: la vista

El jueves pasado en nuestra primera parte de Estimular la Creatividad a través de los Sentidos, conversábamos sobre el sentido de la audición. Durante esa semana salimos a explorar el mundo y a escuchar los sonidos que este nos ofrecía. Tomamos nuestra libreta y en ella escribimos las descripciones de los sonidos que escuchamos.

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3 armas de creación masiva o las herramientas de un escritor: #1 La música

Soy fanática de la música original de las películas, en especial de esas que me conmovieron, me robaron el corazón, llamaron mi interés.  ¿No lo eres? Son películas que llegan al alma y encienden esa chispa creativa al instante. En mi repertorio soy dueña de varios como Troy, Amistad, Armagedon, The Red Violin, Nothing Hill, entre otros; pero mi favorito lo es Braveheart y cuando escucho alguna de sus canciones, todo se detiene. Read More