Arte Escrito Podcast: Episodio 26 El dónde de tu historia

Jennifer McMahon, novelista americana, dice sobre la ambientación de una historia, y cito: Creo que la ambientación es casi un personaje de por sí, influye en los personajes en maneras en los que ellos ni se dan cuenta. El mayor éxito de una buena historia de fantasmas se acoje en crear atmósferas espeluznantes; detalles del paisaje puede crear una sensación de terror. Cierro cita

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Arte Escrito Podcast: Episodio 13 Estimular la Creatividad 2

Hoy hablamos de La vista un sentido que usamos diariamente. Muchos hasta dicen que somos seres visuales. Y este sentido lo vamos a utilizar para estimular la creatividad como parte de nuestro proceso. Pero tenemos que tener en cuenta algo muy importante. Debemos conocer la diferencia entre observar y ver.

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Un camino de huellas mojadas

Un Camino de Huellas Mojadas 

Desperté aun soñolienta y deseosa de seguir durmiendo.  Mi cama y almohada se sentían suaves y cómodas como para echar unos cuantos minutos más de sueño, pero al ver la hora recordé al profesor de mi primera clase y sus palabras sarcásticas si cualquiera llegaba tarde.  Con aquella inspiración presente, me senté en la cama y apague el abanico.  Me di una ducha rápidamente y al pasar a mi cuarto sentí frió.  El aire del abanico chocó con mi piel refrescada por la ducha haciéndome sentir escalofríos.  Miré por entre las cortinas verticales los últimos minutos que le quedaban a la noche, que aun se extendía sobre la tierra del Caribe.  “Hoy va hacer calor”- me dije.  Prendí la televisión para escuchar las noticias de la mañana y escuchar el informe del tiempo.  Lloverá un poco, pero solo unas pequeñas lloviznas. 

“Mahones y sandalias son la orden del día,”- dije en voz alta.  Las sandalias de paja que me puse eran muy cómodas, pero lo malo de ellas es que si llueve estas absorben el agua como esponjas y me van a mojar los pies.  No importaba porque siempre que llovía para el área metropolitana, estaba soleado para Cayey.  Me puse mis sandalias de paja, me despedí de mi mamá y me fui para la universidad.

Para los colmos de los colmos mi pronóstico del tiempo no fue muy acertado.  Al salir de la clase el cielo cubría a la tierra de Puerto Rico con un manto gris.  Lloviznas caían al suelo y viajaban por el aire frió que soplaba suavemente.  Yo caminaba muy chistosamente desviando los charquitos para que mis sandalias de paja no se mojaran, pero para nada me sirvió el esfuerzo.  Unos minutos después mis sandalias, al pisar la tierra, creaban un sonido peculiar.  Ese que se escucha cuando las cosas se empapan. 

Mi mayor preocupación era que al entrar al edificio de humanidades dejaría un rastro de huellas mojadas en el piso.  Así fue, estas como otras no se desaparecían al seguir el tramo.  A cada paso que daba aparecía una nueva tal y como la pasada.  Sin mirar atrás, continué caminando imaginando como las personas se quedaban mirándome.  Haciendo comentarios sobre mis sandalias mojadas.  “Pobrecita sus zapatos están enchumbaos.”- me imaginaba a las personas decir.  

Al llegar a la oficina de humanidades no me atreví a moverme mucho, con tal de no dejar el piso manchado con mis huellas.  Al terminar lo que iba a ser allí no mire ni al piso, dí los buenos días y cerré la puerta tras de mí.  Caminé rápidamente y ví una de las huellas dejadas por mis zapatos en el camino de regreso.  Seguí caminando y seguía encontrándome con mis huellas dejadas.  “No todo el mundo tiene la oportunidad de descubrir sus huellas dejadas y de contemplarlas con orgullo,”- pensé. 

Cada vez que pasaba por una de ellas, las contemplaba y pensaba en mi vida.  En las cosas que había hecho y en las cosas que no he terminado de hacer.  Como mis poesías, mis cuentos, mis sueños y mis metas. Me di cuenta de que a la vez que contemplaba mis huellas dejadas estaba dejando otras en el camino.  Huellas distintas hechas en el presente y que pasan a ser parte del pasado. 

Al bajar las escaleras me percate que mis huellas eran acompañadas por otras.  Cada vez que bajaba un escalón mas huellas aparecían.  Hasta que al final ninguna se podía distinguir, ni tan siquiera las mías.  Todas se perdían en un mar de huellas dejadas por otros seres humanos y sus zapatos mojados.  Todos de una forma u otra caminamos, por un momento, el mismo camino.  A veces para ayudarnos, otras para retrasarnos.  Quizás para recordarnos que debemos de alcanzar nuestras metas por más obstáculos que encontremos y llegar al final del camino.  Sonreí y al salir del edificio miré hacia arriba y ví el cielo azul que se aproximaba.

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Nuevamente, un Writers Digest en mis manos

Desde que culmine mi suscripción con la revista para escritores Writers Digest, no me ha interesado comprar ni de casualidad uno de sus ejemplares,  pues los artículos me parecían más de lo mismo. Ese no fue el caso hace dos días atrás.

Le había prometido a mi hija llevarla a Borders luego de salir de la escuela a comprar con su tarjeta de regalos algunos libros, al fin y al cabo es una aficionada a la lectura. Últimamente, sus selecciones son comics de súper héroes, que de casualidad están ubicados frente a la sección de las revistas literarias. Le miré de reojo, y me deje llevar por la curiosidad. Deseaba saber si entre las páginas de esas revistas, mas plasmadas en sus portadas, había algo refrescante. Eso que uno busca a veces, una nueva idea que se comparte con el lector, que es también un colega escritor, y no una cátedra en lo que el autor del artículo desea implantar sobre otros.

Ojee por encima las portadas, y me tope con la revista The Writer, una con la que siempre me sentí cómoda en leer y sin pensarlo dos veces, la cojí y la coloqué en la bolsita del coche de mi bebé junto con los comics de mi hija. Fue entonces, que vi la palabra que llevó la revista Writer’s Digest a mis manos nuevamente, Inspiration. La portada lee así: “Why inspiration matters & 7 ways to use it”. Ese título me convenció,  y así como hice con la otra revista, la coloqué en la bolsa del coche.

Ya en mi casa, esperando que se cocinaran las papas, me acosté en el sofá a leer mi WD, y fui directamente a la página del artículo. Este fue escrito por Fred White y me llamó la atención, por que semanas atrás, en una entrevista que me hicieran, me preguntaron sobre qué pensaba acerca de lo que muchos escritores acertaban que el escribir es 99% trabajo y 1 % inspiración. En inglés la frase es un poquito diferente: 99% perspiration and 1% inspiration (palabras inmortales de Thomas Edison). El artículo, que les recomiendo leer, le da su lugar a la inspiración, ingrediente importante al cual no le dan su lugar muchas veces, y le confunden con un, como lo llama White en su artículo, “jolt from the gods”. Al leer esto sonreí, y me di cuenta que no estaba sola en mi punto de vista sobre a lo que la inspiración concierne.

Fred White con su artículo trae una brisa de aire fresco y con él he sacado mi bandera blanca y hago mi tregua con WD. Ahora está sobre mi escritorio, abierto de par en par, como en el pasado estuvo sus antecesores. Esperando paciente por los próximos cinco minutos de libertad del aterrador potty training en el que se encuentra mi estado de madre en estos momentos, para devorar sus páginas.

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