Manto playero

 

 

Suave y sedosa, bañada en sombras
hechas por los cocoteros que de
tus entrañas nacen. Te alargas en
una simple línea costanera.
Penetras el regazo líquido
que te acaricia con su blancura,
toque dactilar espumoso que es
en sí un recuerdo de su posesión.

Espectros de luz dorada tibian
tu frío ser, te despiertan a la
melancolía de unos ojos que
se enamoran de ti en cada alba, un
alma que bendice tu existencia,
te graba en letras que no te hacen
justicia. Mi belleza decadente,
terrenal, eternamente tuya.

 



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