Desde la Cuarentena: Cuando Me Movieron La Losa

¡No, a mí no me movieron nada! Pero debo advertir que la tierra se sigue moviendo en el área sur de Puerto Rico. Mas Cuando me movieron la losa es un libro jocoso que terminé de leer recientemente de la escritora Brenda Díaz. He tenido el honor de dialogar con ella de manera virtual, como son las cosas en esta nueva realidad social, y me ha parecido una persona llena de alegría,espóntanea. Un poco seria de vez en cuando, pero, como dicen aquí en Puerto Rico, lleva el fuego por dentro.

Cuando me movieron la losa me ha hecho reír. La manera en la que está narrada es como si estuvieses teniendo una conversación amena con un puertorro. Me encantaron las ocurrencias de Lorena, la chofer de Aventuras Borikén que es la empresa de la protagonista, Isabel. ¡Le da sazón a la historia! Lorena es ese personaje que empuja al protagonista a salir de su estado de conformidad, a atreverse. Isabel y Lorena son la pareja perfecta.

Rating: 4 out of 5.

Sinopsis de Cuando Me Movieron La Losa

Brenda Díaz nos presenta a Isabel, una mujer de un pueblo costero quien se desplaza a la zona metro en su época estudiantil. Tras convertirse en una mujer profesional, y haberle dedicado 18 años de su vida a una empresa, fue despedida. Dando pie al título de la novela, Cuando me movieron la losa, en la cual veremos cómo Isabel reestructura su nueva realidad de vida no tan solo para sí misma sino para sus hijos, su familia, su patria y todo lo que conglomera el vivir en pleno siglo XXI en nuestra isla del encanto: Borikén. ¿Estará lista Isabel para esta nueva aventura? ¿Estás listo tú para empezar esta aventura junto a Isabel?

Los capítulos que más disfruté fueron Lorena y Principessa.

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Alexandra

El Encierro

Me levanto tarde para que los días se me hagan cortos. Mas a veces se hacen eternos. Otros tienen la sensación de que son el clon de uno vivido no sé hace cuanto. Desde el 15 de marzo de 2020, luego de recoger los libros en el colegio de mi hijo durante la noche, no he salido de casa. Bueno, lo más lejos que he llegado es al zafacón y al buzón frente a mi hogar. La vida cotidiana a cambiado drásticamente. La rutina ha mutado. Hay tiempo de sobra, de más, pero me sigo levantando tarde para que el tiempo se gaste y no haya para pensar en lo que estaría haciendo en esos momentos bajo una situación normal.

Se vive como en una distopia, de esas que parece han pasado de la fantasía a la realidad. Resuenan en los tweets de personas que han encontrado similitudes aquí y allá con obras literarias. Al parecer estas son oráculos que algunos han pasado por alto y que otros esperaban pacientes se cumpliesen sus profecías.

Como escritora observo lo que a mi alrededor ocurre a través del lente tecnológico que me permite ver el mundo de afuera. Veo a través de otros ojos. Es la oportunidad perfecta para crear historias fantásticas. Ensayos que cuenten el momento histórico que se vive en cuero y carne. La distopia. La realidad. La corrupción. El caos mental. Las estadísticas humanas. La ignorancia. La arrogancia. La libertad. La vida. Los heroes. La muerte. ¡Hay tela por donde cortar!

No he escrito nada sobre estos momentos. Nada. Como madre he ayudado a mi hijo a escribir sobre el tema. Le he ayudado a analizar la situación para que la capture en sus ensayos. Mas como escritora me he negado añadirlo en mi escritura, porque se ha apoderado de mi vida, de la vida de mi familia, de la de mis amigos, la de mi madre y madrina, la de los desconocidos. Se ha apoderado de las letras de cientos de escritores.

Sí, y mientras escribo estas palabras me doy cuenta que ya se adentró en mi escritura. Era cuestión de tiempo. Iba a llegar. Está en todas partes como un ente omnipresente. Me reinventa para ser otra en un mundo que muta a su toque invisible. Reinventarse, es el lema campante de esta era. Cambiamos bajo el toque obligatorio y dictador para sobrevivir de una manera solo vivida a través de la literatura y plasmada en los libros de historia de un pasado que se hace eco en este presente.

Me pregunto si peco al rechazar escribir de estos tiempos. Como escritora tengo una responsabilidad de capturar en las palabras lo que se vive. Pero duelen al pensarlas, duelen al sentirlas, duelen al escribirlas. Me repito que no hay necesidad de tantas en el mundo cuando el mundo entero las vive. Soy escritora y debo plasmarlas, me repito mientras se me hace un taco en la garganta.

Un mes y no se cuántos días después de este encierro, he decido es tiempo de escribir. De liberarme del yugo del omnipresente. Dejar que mi voz y mi sentir sean leídos. Heme aquí, incluyendo mis letras para las páginas de la historia como la escritora que se negó hacerlo en un principio. Para salir de este encierro de la página en blanco.