Si tan solo


Martes, 12 de enero 2021

Un granito simple, dorado, casi cuadrado sobre el plato. Un sobreviviente del moreno líquido matutino donde sus pares han dado su dulzura para anular lo amargo. Le miro. En mi mente no hay pensamientos, está en blanco como la superficie que le carga, le protege por ahora.

Las palabras salen a cuenta gotas. Se hacen difíciles en esta mañana soleada y fresca inundada, no por el acostumbrado cantar de las cotorras, sino por el insoportable y exagerado sonido de las líricas urbanas que laten en la atmósfera con su repetitivo ritmo. Cargan mi mente las voces que se comen la hermosura del silencio mañanero. Ahogan mi voz, casi no la escucho. Mi atención navega a esas voces que suenan como eco en las montañas.

No me agradan mañanas como estas luego de una larga noche en vela. Me agobian. Deseo escuchar la voz de mi escritora y perderme en ella. En el silencio que trae serenidad, escape. Que me seducen. Las necesito, pero estoy exhausta.

Un lugar soñado para escapar es el anhelo que despierta entre el ensordecedor ritmo. Una visión vagabunda. Campos, árboles alrededor, verdor donde descansa la vista. Inhalo.

Si tan solo.