Estimular la Creatividad a través de los Sentidos: el gusto

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Hemos tenido una jornada maravillosa dándonos tiempo a conocer nuestros sentidos a través de la estimulación de estos. Logramos escuchar con la  audición, y observar con la visión. Hoy nos adentramos a Estimular la Creatividad a través del sentido del gusto

Al pensar en este sentido la única palabra que en mi mente se dibuja es Mmmmm! ¿Por qué no? Si a través de él nuestro paladar nos da un sin número de emociones al probar los alimentos y degustar los vinos. Entiendo que este será uno muy interesante, y lleno de aventuras y seducción.

El sentido del gusto trae consigo un mar de posibilidades, pues al saborear nacen en nuestro sistema diversas sensaciones que son compartidas con un sabor en particular y nuestro estado de ánimo.

Hugo Jesús Montenegro Ruiz en su monografía “El Sentido del Gusto” comparte como conclusión:

El sentido del gusto, quizás el más íntimo de nuestros cinco sentidos, ha sido tradicionalmente considerado como poco adecuado para analizarlo con una cierta seriedad: demasiado físico, demasiado particular y personal. No obstante, además de provocar placer físico, comer y beber son acciones que atesoran un valor simbólico y estético en la vida de las personas, e inspiran continuamente a escritores y artistas. Carolyn Korsmeyer explica cómo ha llegado el gusto a ocupar un lugar tan bajo en la jerarquía de los sentidos y por qué merece una mayor atención y respeto.

Korsmeyer comienza con los grandes pensadores griegos, que clasificaron el gusto como un sentido inferior y meramente físico. Luego aborda los paralelismos entre los conceptos de gusto estético y percepción gustativa que encontramos en el origen de las teorías estéticas modernas. A continuación, presenta una visión científica del funcionamiento real del gusto e identifica múltiples componentes en las experiencias gustativas. Centrándose en los objetos del gusto -la comida y la bebida-, observa los diferentes significados que han adoptado en el arte y en la literatura, así como en la vida cotidiana, y propone un acercamiento al valor estético del gusto que reconozca el papel representativo y expresivo de la comida. La consideración de Korsmeyer respecto al arte incluye obras que utilizan la comida en contextos sagrados o profanos, que buscan estimular el apetito o bien reprimirlo. Su selección de pasajes literarios reúne narraciones de festines macabros e historias de afinidades surgidas en torno a una mesa.

“Quizás el más íntimo de nuestros cinco sentidos” te da a entender que es uno personal que se goza desde dentro del ser, porque es capaz de “provocar placer”. Por lo tanto, estimula, pero también inspira. Deseamos, a través de esa estimulación, como escritores, tener una experiencia profundamente personal con el sentido del gusto. Poder de esta manera describir no solo los sabores que distinguen a los alimentos y las bebidas, sino también los sentimientos que surgen como consecuencia de esa reacción química en nuestro paladar. Como seres individuales que somos, estas descripciones serán diferentes para cada uno de nosotros y lo que a mí me parece placentero; a ti, tal vez no. 

El sentido del gusto nos da la oportunidad de conocer los gustos de otros. Es a través de una cena o un cafesito en la mañana o en la tarde que nos reunimos a platicar con otros para llegar a conocerles. Es grandioso perderse en una conversación mientras saboreamos un emparedado o un flan o unas tapas acompañadas de vino. Y muchas veces, dependiendo de cómo esté la cómida, sabrosa o no, será placentera la experiencia o desagradable. Entonces, se recuerda ese sabor, a veces, al recordar ese momento vivido.

En este momento me tomo una taza de chocolate que pensé sería dulce al paladar, pero me sabe un poco amarga como si le faltara más chocolate a la leche tibia. No es de mi agrado, me gusta dulzona. Mi sentido asocia lo dulce con el chocolate, con ese sabor suave, seductor, confortable en una noche fresca como esta aquí en la isla. Los sabores, las sensaciones químicas, son los que deseamos lograr describir a nuestros lectores. ¿Cómo lo hacemos?


 “Nada podría cansarnos más que comer y beber, si Dios no los hubiese hecho un placer al igual que una necesidad.” -Voltaire



Ejercicios para el paladar y la creatividad

Un deleite poder realizar este ejercicio, y el solo pensarlo hace que mis glándulas salivares se activen, eso me recuerda a los perros de Pávlov. Ejercitemos el gusto y capturemos en blanco y negro nuestras experiencias. 

  • Ve a tu refrigerador y prueba las frutas y los vegetales que hay en él. ¿Compraste jamón? Pruebalos. El Prosciutto, uno de mis favoritos, es salado y me trae recuerdos de una tarde soleada, me gusta acompañarlo con una copa de vino tinto.
  • Hablando de vinos, ¿te gustan? Haz arreglos para ir a una clase de degustación y toma nota de lo que otros y el instructor te dicen de los mismos. Si no puedes, compra una botella, usualmente en la parte de atrás dan una descripción de su sabor, compara esos con lo que degustaste del vino.
  • Todos tenemos aunque sea un libro de recetas. Ábrelo al azar y ponte a cocinar. Gozate ese momento y si no eres bueno en la cocina, solo tienes que seguir las instrucciones paso a paso, los resultados serán inolvidables.
  • ¿Cuál es tu sabor favorito? ¿Qué recuerdos trae a tu mente? ¿A donde se retira tu alma?
  • Escápate a un restaurante que siempre hayas deseado visitar. En la soledad disfruta y escribe.
  • Aventúrate a probar aquellos alimentos y bebidas que nunca has tenido, y que a veces les ignoras en el restaurante o el mercado.

El mundo de los sabores es amplio. El comer no solo es una necesidad, sino un placer. Uno de mis capítulos de Ascensión Divina: La obsesión de un inmortal, está dedicado a la seducción del paladar y fue divertido escribirlo. ¿Tienes una historia o cuento o capítulo que la acción o los eventos giren alrededor de la comida? Cuéntanos al respecto.

Hasta la próxima y como siempre nos leemos pronto.

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