El despertar de la oscuridad Parte II


For the English version, click here!

Para las definiciones de algunas palabras, haz click aquí

Los hijos de Oshmdwa

Capítulo Uno

 

 

EL DESPERTAR DE LA OSCURIDAD

Parte 2

 

CUAndo se marchó el caballero, Alora ayudó a su señora a sentarse en una silla acojinada. Peinó su cabellera y mientras lo hacía pensaba en la desesperación que la princesa debía sentir. Si el rey estaba muerto, eso solo significaba que ella era reina de Irgoz, pero ¿quién trataría de mantener la muerte del rey en secreto? Entonces, una palabra vino a su mente, Nabwh. Alora no podía concebir ese pensamiento. Su corazón comenzó a latir rápidamente en su pecho y el cepillo que sujetaba en su mano cayó al suelo.

Dinorah comprendió lo que le ocurría a su dama, ella había caído en cuenta de lo que pasaba. La princesa no guardaba secretos a Alora y más cuando la conocía muy bien, ella conocía todos los detalles de la vida de Dinorah. Alora conocía sus sueños, sus metas, sus alegrías y tristezas. Al igual que la princesa, estaba entrenada para ese momento. No fue de casualidad, pues la reina Eduvigis la escogió a ella para ser la acompañante de su hija.

La reina sabía muy bien lo que le podía suceder a su hija, así que estaba dispuesta a prepararla para lo que ocurriese. Ella reunió a las mejores casas del reino de Irgoz y les ordenó que trajeran a sus hijas. Entre ellas estaba Alora, hija del gran duque de Goizene, la más grande provincia al norte del reino. Era una niña tímida, pero hermosa y llena de vida; la primera vez que la reina Eduvigis la vio sabía que era especial. Así que la reina decidió hospedar a Alora en palacio por unos días, para estudiar a la niña de siete años con más detenimiento.

La presentó a Dinorah y las dejó a solas por varias horas. Al regresar, las niñas jugaban muy contentas, parecían llevarse muy bien. Esa noche la reina interrogó a su hija sobre Alora, esta le dijo que si alguna vez tenía una hermana le gustaría fuera como ella. La contestación sorprendió a la reina, quien preguntó por qué pensaba así si no la conocía bien. Dinorah miró a su madre a los ojos y le dijo que ella había mirado su alma, y esta era pura de corazón. La reina sonrió, sabía que su hija tenía una forma especial de ver el corazón de las personas. Después de todo, su familia entera era especial y estaba llena de secretos que no podían ser revelados.

La reina Eduvigis envió a amabas niñas al monasterio a que fueran educadas. Las puso en las manos de un joven Unnfrid que las cuidaría y les daría la educación que necesitaban. Solo se separaban en ocasiones especiales, cuando visitaban a sus familias. Nunca se quejaron de estar lejos de sus seres queridos, pues, aunque eran solo unas niñas, sabían que era su obligación y era para el bienestar del reino.

Dinorah tomó la mano de su dama para consolarle, y le dijo, “Me temo que ha comenzado. Ya han pasado tres días de su muerte, lo siento en mi corazón. Mi amado hermano…” Dinorah hizo una pausa, sin poder apaciguar sus sentimientos lloró. Lo hizo por no poder haber estado al lado de su amado hermano en sus últimos momentos. Lloró por la pérdida de su rey. Más aún por la sombra que desde ese momento cubriría a su amado reino y despertaba dentro de ella.

Cuando su señora se tranquilizó, Alora le preguntó, “Si usted sabe de la muerte del rey, ¿por qué enviar a Brengüer a Karmiérz cuando era usted quien debía ir?”

“Si el rey está muerto, hay mucho por lo que preocuparse, especialmente del Nabwh. Es solo una profecía, pero es el comienzo. El dolor que sentí esta mañana era más que una señal. El Nabwh explica que a la muerte del soberano en tres días el próximo en línea debe ser coronado, o la oscuridad se levantará desde su ser y lo consumirá lentamente y por completo. Las sombras cubrirán a Irgoz y este dejará de ser el reino de luz. Nabwh va más allá, la reina de los Oshmdwans despertará de su letargo y tratara de reunirse con su amado. Para evitar todo esto, tengo tan solo un par de semanas máximo un mes para llegar a Karmiérz y ser coronada. Esta es la única forma en que la sombra volverá a adormecerse, hasta el próximo en línea.”

“Karmiérz está a catorce días de aquí, Lvadi, y eso es tomando los caminos centrales. No hay forma alguna que podremos llegar a tiempo para salvarle, tendremos que cabalgar día y noche.”

“Lo sé, pero es un riesgo que debo tomar. Verificaremos los mapas y buscaremos las rutas más seguras. Antes, debemos hacer una sola parada. Debemos ir al monasterio de Lajwéz, tengo que verlo,” dijo con tristeza.

“Él se alegrará en verla, hasta que se de cuenta de lo que ocurre.”

“Él sabe lo que hacer. Ahora nos corresponde ser pacientes y esperar. Por el momento, hagamos lo que vinimos hacer aquí. Manda a buscar a los Marqueses Wrikham, pondremos hoy un fin a esta disputa entre los dos mercaderes de esta ciudad. Ordena a los Sarai Richari que cuando lleguen los Marqueses y entren al palacio, salgan sin ser vistos a buscar a los mercaderes bajo orden de arresto de parte de Su Alteza Real, la princesa Dinorah. Dile a mi secretario que escriba las órdenes y las entregue a los Sarai a la brevedad posible. Tengo un mal presentimiento, Alora, sospecho que lo que aquí sucede no es lo que se da a parecer,” poniéndose en pie y con determinación, añadió. “Pongamos presión a aquellos que tienen un plan oscuro; esperemos que muestren sus rostros muy pronto.”

“Lo que dice la puede poner en un peligro más grave de lo que esta ahora. Todo lo que saben, asumiendo que es un grupo de personas, es que, Usted, no conoce sobre la muerte de su hermano y hay una posibilidad que la oscuridad del Oshmdwan la consuma sin que lo note. ¿No cree que sea mejor esperar hasta que Brengüer regrese con noticias?”

“Para entonces, será muy tarde. Si logro resolver el problema de los mercaderes, estoy dando espacio a que se revele lo que está oculto, pues nada más me detienes aquí. Esto me da una ventaja para saber qué curso tomar en este asunto, y como proceder. Desde que la casa de Itana tomó el poder de este reino, ha habido mucha envidia y han buscado la forma de destronar a los reyes. Por eso presiento que los Marqueses tienen algo que ver. No es un secreto que la familia de la que provienen han sido enemigos de la casa de Itana.”

“La esposa de su hermano y reina de Irgoz proviene de esa familia,” mencionó Alora.

“Sí, por tal razón mis padres se negaban a ese enlace, pero el amor pudo más que las enemistades. Este reino siempre ha vivido rodeado de enemigos, de seguro tengo varios de ellos a mis espaldas, y más cerca de lo que imagino. Por tal razón, necesito pasaje seguro a través de mi reino. Mi vida no estará segura hasta que sea coronada reina,” hizo una pausa y expresó con autoridad. “Manda a buscar a los Marqueses y que les informen les espero aquí antes del mediodía.”

Alora haciendo una reverencia, dijo, “Por supuesto, Lvadi.”

Al salir del cuarto notó la rosa que Brengüer olía minutos atrás. La tomó y la llevo a su nariz, el aroma era exquisito; sonrió ruborizada. Como por impulso y movida por un sentimiento desconocido, corrió hacia una gran ventana de cristal que daba hacia los establos. A través del cristal buscó con la mirada a Brengüer, deseando en sus entrañas que no hubiese marchado aún. El caballero estaba a punto de salir, solo esperaba por su compañero. De casualidad miró hacia la ventana desde donde le miraban con detenimiento y al ver quien allí estaba, su corazón saltó de emoción. Para que nadie se diera cuenta, tomó las riendas de su caballo y las movió de tal forma para que este hiciera una reverencia con su cabeza, a la vez que hacía un arco con su pata izquierda. Alora sonrió, e inclinó su cabeza en respuesta de aprobación. Era costumbre de los caballeros enviar mensajes a las doncellas con los gestos de sus caballos. De esta forma comenzaba un tipo de cortejo entre el caballero y su damisela.

Cuando Alora se marchó, Brengüer le hizo señal a su compañero para marcharse. Los dos salieron por la entrada trasera del establo, para que nadie se diera cuenta. Esta daba a un camino que llevaba a las afueras de la ciudad, y por años había sido utilizada por los monarcas que se hospedaban allí, en caso de alguna emergencia.

Alora deslumbrada y con una leve sonrisa pintada en sus labios, se dirigió a la cocina donde usualmente se podía encontrar al menos uno de los mensajeros. Para su conveniencia había dos, así que escogió al más rápido y le dio el mensaje de la princesa. Le ordenó que no se aplazara en llevarlo y que de inmediato saliera. Cuando se aseguró que el mensajero salió del palacio, se dirigió al secretario y le dio las órdenes dadas por la princesa, luego se marchó al establo. No deseó hacerlo cuando estaba Brengüer aún allí, para no distraerse y concentrarse en lo que había que hacer.

Al hacerse presenté por segunda vez en el establo, los Sarai Richari se sorprendieron; pero en lugar de hacer preguntas, se pusieron frente a ella, le hicieron reverencia y esperaron sus órdenes. Alora, entonces, les dijo, “La princesa Dinorah ha mandado a buscar a los marqueses, una vez ellos estén en palacio, ustedes, saldrán del palacio a toda prisa y arrestarán a los mercaderes. El secretario de la princesa vendrá en unos minutos para entregarles las órdenes escritas. Los traerán al palacio, los llevaran al salón del trono, donde esperarán sin dar razón alguna a nadie, a la llegada de su la princesa y los marqueses. Su Alteza da permiso de usar fuerza moderada de estos negarse en venir.”

De inmediato los caballeros se dispersaron y comenzaron a prepararse para su salida. Alora se marchó tan silenciosa como llegó. Mientras se dirigía de regreso al cuarto de su señora, oraba al Cuarto pidiéndole protección y paz, pues lo que merodeaba por todas partes de esa ciudad se sentía tal y como si estuviesen siendo asechados por los Oshmdwanos. Para cualquier Irgoez, ese pensamiento era espantoso. Pensar en los Oshmdwanos era pensar en la oscuridad, y ningún hijo de la luz, como los Irgoezes, deseaba envolver sus pensamientos en sombra. Los Oshmdwanos trajeron miseria y discordia en el pasado, y ese era el temor de Alora: el regreso a una era de oscuridad, como la que habían vivido siglos atrás.

 

La primera parte del capítulo dos, El Caballero del Rey, será entregada

el 9 de marzo de 2011


Todos los derechos reservados. Copyright© 2011 por Alexandra Román. Se prohibe reproducir, almacenar, o transmitir cualquier parte de esta historia, Los hijos de las sombras, y sus capítulos por entrega para el blog Mink en manera alguna ni por ningún medio sin previo permiso escrito de la autora, excepto en caso de citas cortas para críticas o citas.

5 thoughts on “El despertar de la oscuridad Parte II

  1. Hola Alexandra,
    Disfruto de como va desenlazandose los primeros capitulos. Espero el regreso de Berenguer con impaciencia. Buen y pautado ritmo de la narrativa. Sabes como mantener a tu lector en vilo🙂

Deja tu comentario, comencemos un diálogo. / Leave your comment, let´s start a conversation.

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s