La fruta del campo
El comer pomarrosa me transporta a mis días juveniles en el pueblo de las flores, Aibonito. Cuando antes de jugar en el campo saqueábamos, mi hermano y yo, el palo de yambo que estaba al final de la jalda cementada que servía de entrada a la finca de mamá Duve. Seseábamos el deseo que se … Read more






















