una esperanza / a hope
Es una creencia a la que, como seres humanos, nos aferramos. Definición ABC lo define como “uno de los sentimientos más positivos y constructivos que puede tener un ser humano. La esperanza es aquel sentir que hace que un individuo construya hacia un futuro cercano o lejano una situación de mejoría o de bienestar. Para que tal sentimiento se haga presente, la persona debe contar con una actitud optimista, volviéndose entonces la esperanza en algo mejor algo muy difícil de sentir en casos de depresión, angustia o ansiedad.” Wordreference la define como la “confianza en que ocurrirá o se logrará lo que se desea.” El diccionario de la Real Academia Española la define como “estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos.”
Más allá de esto, la iglesia destaca a la esperanza como una de las tres virtudes teologales que un buen cristiano debe practicar; siendo las otras dos la caridad y la fe. “La Esperanza nos da la certeza de que algún día viviremos en la eterna felicidad. La virtud de la esperanza corresponde a ese anhelo de felicidad que Dios ha puesto en el corazón del hombre. La virtud de la esperanza consiste en confiar con certeza en las promesas de salvación que Dios nos ha hecho. Está fundada en la seguridad que tenemos de que Dios nos ama. Y está basada en la bondad y el poder infinito de Dios, que es siempre fiel a sus promesas. Sin esperanza, el hombre se encierra en el horizonte de este mundo y pierde la visión de la vida eterna. Lucha solo contra las dificultades prescindiendo de la ayuda de Dios. Uno de los ejemplos más claros de lo que es la esperanza lo encontramos en Job, que a pesar de todo lo que le sucedió seguía creyendo en Dios. Su esperanza nunca se perdió, por más que le decían, él seguía siendo fiel.” (Sacado de Catholic.net) Mi abuela, una mujer extraordinaria y católica practicante, me enseñó que lo último que se pierde en esta vida es la esperanza, pues de ella vive el cristiano y a ella se aferra el ser humano que vive sin religión alguna.
Pero, ¿a qué se aferran los seres creativos? ¿A la esperanza? ¿Cuál es nuestra esperanza? ¿La fama, la fortuna, el reconocimiento? Sí, todas esas pueden llegar como complementos a nuestra profesión; como no llegar y quedarnos aún con los deseos de tenerlos, más de vivirlos. Aunque estas nos puedan dar un empujoncito, no fueron las que nos llevaron a tomar nuestros instrumentos de escritura y caminar la trayectoria de las letras. Fue algo más fuerte, fue el amor.
Primero nos enamoramos de las letras a través de la lectura, luego decidimos hacerlas nuestras y darles forma. Hay diferentes clases de amor hacia las letras; la nuestra es una especial y seguro no una platónica. Es un amor verdadero y único que es eterno, que es nuestra esperanza. Es el amor que nos lleva a crear para compartir nuestro arte, para dar un poco de nuestro ser, de lo que somos, a otros.
“Crear es ser parte del plan divino” (de la película “Tea with Mussolini”)
Es ser parte de algo mayor.
Este espacio no es para retomar ese amor, sino para recordar el por qué nos enamoramos de las letras. ¡Qué mejor forma de recordarlo que conocer como otros seres creativo cayeron presos del amor! El amor da comienzo a todo, es el catalítico de la inspiración y es el copiloto en nuestra vida profesional que crece cada día en las letras. Conoce otros como tú, que también gozan de un amor único y especial.
- La escritura como canto de amor de Gioconda Belli (tiene un hermoso poema)
- La escritura como amante
- Alexandra Román
- Ana Prado Antunez
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