pérdida / loss
Pérdida, es una palabra que con tan solo escucharla nos duele. Le tememos, pues para nosotros es inconcebible el perder algo, aunque es más duro perder a alguien. Somos seres que podemos soportar muchas situaciones en nuestras vidas, aunque tenemos nuestros límites. Es asombroso nuestra forma de levantarnos de situaciones como la pérdida, y eso nos llena de esperanza al poder tener la idea, quizás la meta, de que esto también pasara.
Como seres creativos, estudiantes de la creatividad, el perder la inspiración, algunos le tienen otro nombre, nos llena de insertidumbre, pues tenemos los deseos pero no la idea para realizarlo y desarrollarlo. He escuchado que muchos santos han pasado por unos momentos en cual no sienten nada, pero sin darse por vencidos siguen cultivando el amor, la caridad, la esperanza, y, sobre todo, la oración. A esto se le llama un estado de sequedad.
Santa Teresa de Jesús durante veinte años paso por este estado, y ella fue una persona “que llegó a las cúspides espirituales más altas“. El escritor Ernesto Langer Moreno narra una historia de ficción, titulada La sequedad, en donde confronta esta situación, pero en la forma en que todo escritor lo haría, en el papel. Cuando mi alma se siente de esa forma, tomo un camino diferente a ese de atormentarme. Busco oasis en los que pueda descansar mi otro yo, mi escritora.
Hay oasis en los que me adentro de vez en cuando, soy persona espiritual y mi religión me ha ayudado en los momentos más difíciles de mi vida. En ella aprendí a cultivar la oración, y es ella la que alimenta mi alma; pero mientras el alma se enriquece con la oración, mis letras nacen de las ideas y estás se alimentan de la serenidad que muchas veces trae la naturaleza, el despojo, un día para mí. Pero lo más que me ha ayudado es un desierto.
Por eso he tomado la descición de realizar uno. Jesús antes de su agonía en el calvario, se retiró al desierto a orar para preparse espiritualmente de lo que iba a ocurrir. Antes de emprender mi viaje en las páginas de mi segunda novela, deseo nutrir nuevamente mi inspiración.
“Huiré lejos, y moraré en el desierto” (Sal 54, 8).
Me retiraré al desierto por seis días, y en él me abandonaré por varias horas para escapar del mundo cotidiano.
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